¿Cúal es diferencia entre la tristeza y la depresión?

Es muy común escuchar hoy en día posturas extremas entre la tristeza y la depresión. Por un lado, muchas gente incluido profesionales que piensan que la depresión es un cuadro pasajero, que la persona necesita meterle ganas a la vida para que se le quite o que es algo inexistente y sólo es una forma de manipulación. Por otro lado, existe gente que cree que cualquier sentimiento depresivo es señal de una enfermedad, que se debe de tratar tomando medicamentos que sirven para la felicidad. Y como siempre, cualquier postura en los extremos está mal.

 

Los estados del ánimo o emociones son estados mentales que dan matices al vivenciar humano y que están generados por situaciones de necesidad y aliviados al momento de encontrar esa recompensa. Así, por ejemplo, el miedo se genera cuando nuestro cerebro detecta una amenaza y tenemos necesidad de sobrevivir. El enojo se presenta cuando alguna meta se nos frustra o algún deseo no lo podemos alcanzar, o algo nos fastidia. Quizás estos son ejemplos muy claros, pero la pregunta principal es, ¿para qué nos sirve la tristeza?

Hay que tener en cuenta que no existen estados de ánimo negativos, sino solamente estados de ánimo agradables o desagradables. Pero lo desagradable, no define a estos estados como inútiles o estorbosos. ¿se imagina una vida sin miedo? Quizás sin el miedo, la especie humano no hubiese subsistido. La tristeza es entonces un estado de ánimo desagradable que se genera cuando detectamos un final de un camino, cuando algo ha terminado o cuando caemos en cuenta de la verdad de las cosas. La tristeza nos invita a detenernos en nuestro camino, a reflexionar profundamente y a buscar un nuevo horizonte. Piense usted entonces, ¿Qué ha podido lograr gracias a su tristeza?

Por otro lado, la depresión es la tristeza sin un fin y un objetivo. Es un estado de ánimo persistentemente triste o irritable que por definición debe de durar más de dos semanas y se acompaña de varios otros síntomas: pérdida del sentido de placer por las cosas, cambios en los hábitos del apetito y del sueño ya sea por déficit o por exceso, pérdida de la capacidad para concentrarse, sensación de estar muy lento o muy nervioso, dificultad para la toma de decisiones mayor de la que una persona habitualmente puede estar, pensamientos de creerse muy culpable por diversos sucesos o con la autoestima muy baja e inclusive pensar en la propia muerte, en el suicidio o intentar suicidarse. Muchas personas inclusive no relatan que el estado de ánimo sea triste, sino más bien como un estado de parálisis.

A veces, la identificación de estas diferencias es difícil por lo cual es necesario contar con un experto en la evaluación de los síntomas. Muchas veces es mejor pecar de exageración que de omisión ya que es preferible diagnosticar tristeza por parte de un médico psiquiatra a pasar por alto la enfermedad depresiva que puede tener consecuencias graves en su calidad de vida e inclusive, que es una enfermedad que puede ser mortal.